Sin Título
Frecuentemente les pregunto a mis hijas: Ustedes van a ser corredoras de bienes raices cuando sean grandes? A lo que usualmente me responden con un rotundo NOOOO! Cuando esto ocurre yo me río, porque pienso que lo que a las pobres les debe venir a la mente es una mamá con horas de trabajo bien largas, que les pregunta cómo les fue el día con un ojo en la computadora, que mientras cocina habla con clientes, y que pospone visitas al cine para tomar una oferta. Yo en el fondo, quisiera que fueran corredoras. Es verdad que aveces la vida familiar se convierte en una un poco disfuncional: no existen los sábados y domingos como la gente normalmente los tiene, y las noches estamos "on-call", pero qué tremendas satisfacciones puede darte este negocio! Con cada cliente tienes una verdadera encomienda. No estás vendiendo una casa, estás vendiendo un sueño, o una oportunidad de crecer, o de cumplir con cualquier otra motivación del cliente, pero definitivamente no estás vendiendo cuatro paredes. Qué cantidad de gente interesante y diversa puedes llegar a conocer! Además, no hay nada que dé más satisfacción que luego de culminada la transación, hayas ganado de bono un cliente convertido en amigo. Yo conozco a muchos hijos de corredores que luego se hicieron tremendos corredores ellos mismos. Me imagino que habrán pensado lo mismo que mis hijas en su momento. Pero pienso que después de haber sido criados en un hogar con el nivel de adrenalina que hay en los hogares de la mayoría de los corredores de bienes raices, no es para menos que escojan ese mismo camino.
Recuerde visitar mi website: www.LornaZeno.com .